Una joven en "vestido rojo" camina hacia el infinito dentro de una especie de ruinas de un edificio que quizás fue un templo o algo parecido. La mujer se adentra a lo desconocido, como el artista se adentra a lo desconocido del arte, pues si supiéramos como sería el arte del futuro, que aburrido sería.
Lo interesante del arte de nuestros tiempos es que no sabemos qué vendrá; o sea es un horizonte que cuando logramos pisar se esta comenzando de nuevo. Por ello me encanta la idea del continuum, de lo que nunca acaba y que sólo se va hacia adelante, y dónde todo borde o frontera es sumamente porosa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario